Una motivo más a tener en cuenta a la hora de organizar unas vacaciones en Palau durante cualquier época del año es indudablemente la enogastronomía que, gracias a la calidad de los productos, la recetas tradicionales y la maestría de los cocineros sardos reconocida a nivel mundial, alcanza niveles excelentes.

La calidad de los productos, que según las estaciones ofrecen sabores delicados e intensos, se debe a una serie de factores, entre los que destaca la habilidad de agricultores y pastores para aguardar el tiempo necesario a que los productos tomen su inconfundible sabor de la tierra y el mar.

No obstante las influencias externas, en Palau se mantiene viva la tradición de la cocina gallurese, ya que muchos de los platos típicos pertenecen a los menús de esta zona conocidos a nivel internacional. Sin lugar a dudas la reina de los primeros platos es la suppa cuata, un tipo de sopa de pan, aunque permanece la obligación de probar los pulligoni dulci, una variante dulce de los clásicos raviolis condimentados con una salsa especialmente dulce, los chjusoni, pequeños ñoquis caseros y los fiuritti, un tipo de tallarines caseros. Además hay un sinfín de recetas de pescado, marisco y bottarga (huevas secas de mújol y atún ahumadas y saladas).

Con respecto a los segundos platos, los tradicionales platos de carne se enfrentan a las novedosas recetas a base de pescado fresquísimo proveniente de la costa. Entre los tradicionales platos de carne destacan el típico porceddu (lechón a la brasa), la carri e coggiju (receta típica del 1 de noviembre a base de cerdo y berza), la faa e laldu (habas, salchichas y tocino con hinojo selvático) y la rivea (asadura de cordero o cabrito a trozos).

Como platos de pescado priman las parrilladas y las sopas, además de calamares, langostas y demás mariscos que brindan un sabor especial a los menús de los excelentes restaurantes de la zona.

El abanico de quesos y ricotte de la zona es tan amplio que puede satisfacer tanto a los amantes de sabores suaves como a los que se decantan por los curados o los ahumados. Dos tipos de Pecorino Sardo (dulce y curado), el Fiore Sardo y el Pecorino Romano han llegado a alcanzar el certificado D.O.P. (Denominación de Origen Protegida). No cabe duda de que la composición del terreno y los factores climáticos son fundamentales para una buena viticultura; de ahí que la producción de vinos de Palau y toda la Gallura sea tan reconocida a nivel internacional. El Vermentino de Gallura es uno de los cuatro vinos italiano y el único sardo en conseguir el prestigioso certificado DOCG.. En todo el territorio hay tres bodegas sociales históricas (Piero Mancini, Capichera e Vigne Surrau) que, junto a un discreto numero de pequeñas y medianas empresas, han transformado el Vermentino en un producto conocido y exportado a nivel internacional. Del mismo modo destaca el Moscato de Gallura entre los vinos para postres más delicados y, entre los tintos, el Nebbiolo, el nuevo producto de la enología local, por su sabor tan suave y aromático. Es más, a los vinos de gran calidad hay que añadir los licores. Indudablemente el más famoso es el Mirto, que se obtiene de una infusión de bayas de mirto con alcohol y agua, seguido por un tipo de aguardiente, un destilado transparente obtenido en toda la región, llamado también Filu ‘e ferru o Abba ardente.

Sin embargo uno de los apartados más importantes de la tradición gastronómica gallurese es el de los dulces que, con sus sabores, representan el final feliz de cada comida. Algunos de ellos son específicos de una determinada época del año como los frisgoli (un tipo de buñuelos alargados) y los acciuleddi (pequeñas trenzas de masa dulce cubiertas de miel) que no pueden faltar en Carnaval, o los papassini, bizcochos con forma de rombo y un tipo de uva llamada sultanina con glasa, y los ossi di moltu, típicos de la fiesta de los difuntos. La contribución por parte de la pastoría viene de las casgiatine o formaggelle, típicas de Semana Santa, hechas con una masa crujiente y un relleno de queso o ricotta y las seadas, dulces de hojaldre fritos, cubiertos de miel y rellenos de queso fresco, que además sirve de base a los cuccjuleddi e meli, unos dulces de hojaldre y manteca de cerdo con miel.

Start typing and press Enter to search