El nombre Palau se remonta al siglo XIV; deriva del catalán parar, es decir repararse, de ahí viene el término parago o parao con el que los pescadores solían indicar los lugares de la costa más seguros y reparados de los azotes del viento. Es evidente por lo tanto que el nombre Palau está relacionado con su posición favorable.

Conocida desde los tiempos de Tolomeo, la leyenda dice que Homero se refería precisamente a estas costas cuando narraba la dificultosa navegación de su héroe y el salvífico desembarque en estas tierras habitadas por los antropófagos Lestrigones. Dicha leyenda pone en entredicho el grado de desarrollo alcanzado por los sardos, cuando en realidad ya en los tiempos de Ulises la civilización nurágica había alcanzado un elevado desarrollo social. Hoy en día podemos admirar los vestigios de su esplendor pasado como el Nuraghe Barrabisa, la Tomba dei Giganti (Tumba de los Gigantes) de Li Mizzani y el recinto sagrado de Monti S’Ajacciu.

Con el ocaso de la civilización nurágica y el desplazamiento de las poblaciones costeñas hacia el interior para ponerse a salvo de las invasiones barbáricas que llegaban del mar y la malaria que plagaba esas zonas lagunares, el territorio alrededor de Palau quedó despoblado hasta el siglo XVIII, cuando los pastores, que seguían el recorrido del río Liscia durante la trashumancia invernal, empezaron a traer consigo a sus familias. Entre los siglos XVIII y XIX fueron los acontecimientos militares los que acabarían marcando la historia de Palau: el traslado forzoso de Napoleón desde la Isla de Santo Stefano en 1793, la estancia de la flota del almirante Nelson en Rada di Mezzo Schifo entre 1803 y 1805, y el reforzamiento del sistema defensivo de las baterías de Monte Altura y de Capo d’Orso a partir de 1887.

En cambio, la fundación del núcleo urbano de Palau no se dará hasta 1875, cuando Giandomenico Fresi-Zecchino construyó la primera casa en la zona que hoy ocupa el casco urbano de Palau. Tras distintas ampliaciones y remodelaciones este edificio se ha convertido en el símbolo del pueblo; hoy en día Palazzo Fresi es sede de la Oficina de Turismo y de la Biblioteca Comunal. Zecchino construyó su casa a lo largo de la costa para dar un techo a su familia y al mismo tiempo poder controlar sus terrenos, pero sin duda ignoraba que esos terrenos, apenas suficientes para el pasto, se convertirían un día en los más caros de toda la isla.

Sin embargo lo que hoy es el pueblo en sí tuvo su origen a comienzos de 1900 cuando, tras la construcción del puente sobre el río Liscia en el año 1880, Palau empieza a salir de su aislamiento. Además, la construcción de la carretera Sassari-Tempio-Palau en 1908 y la línea del tren, que hoy en día cubre el denominado trenino verde (Tren verde), en 1932 fomentaron el desarrollo de esta pequeña aldea que, de fracción de Tempio Pausania, se transformó en ayuntamiento autónomo en 1959.

Start typing and press Enter to search